La historia del hombre es un inventario de crímenes motivados por el rencor y por la envidia: sus mejores obras o están despedazadas o quemadas o borradas o han sido reconvertidas en iconos indigestos: sobreviven en la memoria de los entusiastas o en el basurero de los museos. Si acaso, un hilo tenue de grandeza permanece y se transmite a espaldas de esa corriente furiosa, un hilo que devanan unos pocos y que ha sido roto y reanudado tantas veces que apenas si cabe distinguirlo del resto de las marañas.
me gusta pensar que algunos de nosotros participamos, aunque sea mínimamente, en la perdurabilidad de ese hilo escuchando de tarde en tarde y en penumbra una buena música, leyendo un libro o, simplemente, recordando un verso

propicios

pd: gusi, cuán argentino sos