comparto lo que dices, jome, pero, lamentablemente -afortunadamente para ti- hablas desde un criterio formado, desde el punto de vista de una persona cultivada y, por ende, capaz de elegir lo mejor y no lo más fácil

lo que trato de plantear es un hecho cotidiano y, en cierta medida, desasosegante, que va muy en la línea del postulado de Amando de Miguel: nos guste o no, por múltiples causas, no todo el mundo puede sobreponerse a la barbarie contemplativa: es muy difícil, incluso para una persona de criterio formado, sustraerse a una imagen pornográfica, de modo que cuánto más ha de serlo para quien, carente de educación o de medios de defensa intelectual, ha de afrontar idéntica tesitura

sería cabal, como ejemplifica Matías, imponer la utilización del casco (unos mínimos culturales), o sería una forma encubierta de censura

lo cierto es que, al igual que los accidentes sobrevenidos por la no utilización del casco nos cuestan una fortuna a la sociedad, el embrutecimiento provocado por esa clase de programas igualmente nos cuestan una fortuna: un error de ciriterio sale caro (que nos lo digan a los que compramos altavoces por la pinta ), pero la ignorancia consentida y fomentada es la ruina a medio plazo