Qué divertido, debería acojonar un poco verlos por allí ,

y qué diferente es oir en directo la interpretación musical, por lo que oimos y, aún más, por lo que vemos: la sensación visual añadida que lleva la música programática escenificada, en este caso o en las óperas, la emoción compartida con quienes nos rodean, la que nos transmiten los intérpretes, .... esto es lo que no podremos recibir oyendo ese mismo concierto aún en la mejor de las salas homecinema que podamos hacernos, no digamos cuando nuestro equipo y sala no está al máximo nivel.