Cómo no me va a sonar...

Aparte de la acústica de la sala, creo que gran parte del resultado aquél día fue consecuencia de la sensacional actuación de Sonia Prina.

El tema de la acústica de la sala es impresionante. Da igual lo que sea: un recital de piano, o un oratorio con muchos efectivos.

Incluso, el viernes pasado tuve una nueva experiencia. Dentro del ciclo "365 Jazz Bilbao" aterrizó en la Filarmónica una vocalista norteamericana de jazz que sinceramente no conocía: Stacey Kent. Con gran influencia de la música popular brasileña y algo de música francesa. Como bien decías, era un cierto sacrilegio meter tantos cacharros en un escenario como este, pero una vez empezó aquello, cambié de idea enseguida. Aún con dos torres de altavoces enormes, el sonido seguía siendo magnífico. Por supuesto no es lo mismo, pero me sorprendió para bien.

Por lo demás me lo pasé pipa. Música muy agradable y en ocasiones conocida. Ella estaba encantada. Descubrió que el público le entendía si hablaba portugués y no paró de contarnos cosas en todo el concierto. Un encanto la verdad.