Tradicionalmente soy favorable a los directores o intérpretes que prescinden de la partitura en sus interpretaciones, creo que ese hecho es significativo o indicativo del trabajo previo, conocimiento de la obra y de la autoconfianza del director o intérprete.
También opino que sin papeles de por medio un director consigue comunicar más a los músicos y, por ende al público, ganado en expresividad las obras.
En mi experiencia personal, las interpretaciones que más me han transmitido han coincidido con direcciones o interpretaciones sin partitura.
Me costaría imaginarme a un Abbado o Metha con partitura en una sinfonía de Beethoven, por ejemplo, o a A.S. Mutter o R. Capuçon con atril y papeles en el concierto para violín de Mendelssohn.
Sin embargo hay muchos directores que se resisten a prescindir de la partitura incluso teniendo un conocimiento exhaustivo de la obra, ¿por qué?.
El otro día, un buen aficionado a la clásica me indicó que quizás hubiera algún detalle que se nos escapara en esta cuestión que incluso hiciera recomendable el uso de partitura.
Ayer pregunté a un director su opinión (él usa partitura) y no lo consideró tan significativo, indicando que los músicos no tienen porqué mejorar su interpretación si el director va sin papeles pero que si, por no llevar la partitura, se produce algún error de “tiempo” el desastre estaba asegurado, explayándose en una divertida anécdota de cuando era músico.
¿Qué opinan Uds.?.