La pitarería es fomentada de forma directa por las discográficas mediante una perfecta combinación de factores:

- Precios carísimos/abusivos de los discos, a pesar del reducidísimo coste del soporte CD, mediante prácticas monopolísticas que les ha costado alguna que otra multa.

- Nula calidad de las nuevas "creaciones" musicales. ¿Perjudico al autor si me bajo de Internet una canción/álbum que tengo ya en otro formato? Diga lo que diga la Ley, no, sólo perjudico al editor. ¿Por qué he de pagar otra vez por un contenido musical idéntico al que ya tengo?

- Resistencia absoluta a las leyes del mercado. La demanda mundial de música se ha incrementado de forma espectacular, me gustaría conocer las cifras de ventas de los CDs hace quince o veinte años y ahora. Pero las mundiales, no las europeas o de los USA. Si las ventas bajan cualquier empresario tratará de bajar su precio o mejorar su producto; las discográficas no, te ofrecen por más precio una basura infumable. Y los buenos discos de los 70, a precio de disco nuevo, salvo raras excepciones.

- Íntimamente conectado con el anterior, absoluta falta de imaginación. La industria electrónica ofrece nuevos formatos y las discográficas sacan lanzamientos con cuentagotas. ¿Acaso no renovaríais gran parte de vuestra discoteca si sacaran vuestros discos favoritos en SACD o DVDA con nuevas y espléndidas remasterizaciones? Y esto vale cuatro perras, una vez amortizados los equipos, amortizaciones cuyo coste puede llegar a ser insignificantes en cuanto el mercado alcance un volumen de ventas adecuado.

Pero es mucho más cómodo y fácil imponer cánones, repartir prebendas sin ningún control e imponer una "excepción cultural" desdeñando al destinatario del producto.