Precisamente, dado que nunca pude asistir a ningún concierto de Blondie en los años 70 y primeros 80, por fin me quité la espina muchos años después, en esta segunda etapa. La verdad es que no fue la cosa para tirar cohetes, la voz y la presencia escénica de Debbie Harry ya no eran las mismas (para mí, claro), y ni siquiera me impresionó el batería, pero lo disfruté igualmente, y pude cerrar una de mis asignaturas pendientes.

Todavía siguen ofreciendo conciertos, éste por ejemplo en 2019, con una Harry ya bien entrada en la setentena: