Ayer mismo fui al cine a ver Sherlock Holmes. Hacía tiempo que no me pasaba por uno, ya que tengo un JVC en casa.

Visualmente no hay comparación. Vendí mi antiguo Epson-TW1000 porque no me convencía nada la imágen que me proporcionaba, con aquellos grises oscuros y poca fluided de movimiento. Pero ayer me di cuenta de que el proyector del cine no iba mucho más allá. Una decepción.

Lo que ocurre es que en casa, si uno tiene un proyector (por lo menos a mí me ocurría), y no le satisface la calidad de imágen, se pasa toda la película fijándose en los defectos y no la disfruta tanto. Sin embargo en el cine hay una magia, una tradición, que provoca que te sumerjas más en la película a pesar de los defectos.

Aún teniendo un buen equipo ahora en casa, la verdad es que no me proporciona las mismas sensaciones que un cine. Eso no significa que sea mejor una cosa que la otra. Mi opinión es que si se puede, es increible tener tu propia sala dedicada de cine en casa, te proporciona muy buenos momentos, pero sin embargo no se debe renunciar a esa tradición colectiva de acudir a los cines, ya que día a día muchos van cerrando su escasez. Algún día los echaremos de menos.