Realmente constructiva y agradables son las diferentes exposiciones aquí vertidas y que a partir de una afición en común nos va dando diferentes concepciones del vivir de cada uno de los que gustamos o preferimos este arte a otros. Significativa ha sido en mi vida el encuentro con personas con las que hemos compartido esta afición por la técnica puesta al servicio del arte musical. Que puedo decir de ellas… que fueron todas “especiales,” que usamos y ejecutamos le palabra compartir sin atajos ni temores. Alguna vez me dijeron “¿y si no te lo paga, o no te lo reintegra nunca mas?? Mi respuesta es y será siempre la misma. Pues no será bueno para el, porque quizás jamás lo disfrute. La mayoría compartimos además, varias otras actitudes cotidianas.
Al parecer no fue solamente la música o los equipos de sonido lo que hizo que tuviera estos amigos que ya sé lo serán para siempre.
En cuanto a los jóvenes y bueno, quizás a ellos les toque entender algunas cosas a edades mas avanzadas y probablemente disfruten de otras cosas, otro tipo de arte, el que quizás no sea tan profundo, pero a lo mejor sea muchísimo mas variado, mas veloz e inevitablemente poco tenga que ver con las manualidades. Ellos no son creativos, pero han desarrollado una inteligencia diferente, ni mayo ni menor, solo diferente.
Si les damos una máquina, rápida e intuitivamente la hacen funcionar, en cambio nosotros debemos recurrir a un manual de instrucciones para poner en marcha a un lavarropas automático ¿se dice así” Tampoco les debemos preguntar ¿Por qué? No lo saben ni les interesa. Mucho menos “para que” estas dos palabras “no existen”.
Pero a ellos les toca su mundo, del mismo modo que a nosotros el nuestro. Y no me quejo, al contrario, como dice mi admirado Groucho Marx en una de sus citas: “Partiendo de la nada alcancé las más altas cimas de la miseria”.
Yota, la otra cita es tal cual la transcribí.
Finalmente, discusión más, discusión menos, enojos o abrazos, vamos haciendo camino, y no sé si a ustedes les ha pasado, pero en cualquier lugar que me encuentre si estoy aburrido o solo voy a algún lugar y siempre hay alguien que disfruta de la misma afición. Hace poco nos fuimos a tomar un café con unos de los vendedores de la tienda Sony Style, que quería hablar de su amplificador y algunas otras cosas.
Por algunas situaciones parecidas y partir de haber entrado en este foro me estoy haciendo la pregunta: “¿En verdad seremos pocos?” O será que nos queremos sentir muy exclusivos con respecto a la capacidad de percibir cierto tipo de emoción reservada supuestamente para una elite?
Saludos cordiales, y me siento muy feliz de haber podido compartir estas divagaciones con ustedes.
Gusi.
PD. No sueñen que les voy a decir mi edad!!! No no y no!!
PD 2: Cocinero, yo te gano, pero al revés, ya que escuché la música en equipos que no alcanzaban a ser “básicos” y la configuración era “vos sentate aquí y vos allá y no hablen"