Tampoco las de la gripe.

Además, de hecho, las dosis de recuerdo son necesarias en una gran mayoría de vacunas. Yo mismo, por ejemplo, llevo ya tres puestas para la fiebre amarilla. Y eso que duran unos diez años.

En definitiva, cada vacuna es un caso distinto.

Las actuales contra la COVID, variante ómicron, ofrecen una protección más bien pequeña contra el contagio, pero muy significativa contra desarrollar enfermedad grave.

Estos son hechos de dominio público, y que cualquiera puede comprobar.