Hace bastante que me pregunto por qué esa separación tan tajante en las clasificaciones académicas entre la llamada música “seria”, “culta”, “clásica”, etc. y la música popular. Especialmente curioso además el vacío académico en lo referente a eso que antes he llamado Pop (en sentido amplio), o lo que el autor del enlace siguiente denomina “música popular contemporánea” de Occidente.

http://www.sibetrans.com/trans/trans3/adell.htm

Trataré de sintetizar un poco lo expuesto por este autor y otros similares.

Vienen a decir que el paradigma dominante entre musicólogos, conservatorios y estudiosos del tema en Occidente, es una visión de la creación musical como un fenómeno aislado de su entorno social e histórico. Es decir, que acentúan el factor personal, subjetivo, del compositor como individuo, frente a otros aspectos más sociales, modas, ideologías, etc, de importancia marginal para los estudiosos al uso. En consecuencia, llegan a una concepción de la música como producto de una experiencia individual, desligada de cualquier referencia social. De esta suerte, la música queda al margen de los factores concretos del mundo material, siendo un fenómeno abstracto por definición, algo cuasivirtual. Este análisis tradicional carece entonces de fundamentos analíticos para valorar asociaciones del tipo punk = jóvenes rebeldes o flamenco=Andalucía y se encuentra con problemas a la hora de discutir cualquier tipo de significado de dimensión social o cultural a partir de la música.

El corolario casi inmediato de esta concepción, es una división entre música “seria” y música “popular”. Mientras la música seria “trasciende” los condicionantes sociales, la popular está sujeta a ellos, por lo que su valor estético será entonces “intrascendente”. El carácter de la música popular es más bien “utilitario” y el éxito de unas u otras músicas populares se debe sobre todo a factores exógenos, lo que prueba su falta de valor estético. Por contra, la música clásica tiene un carácter decididamente endógeno. Su pureza se basa en cualidades intrínsecas e “inescrutables”, y así, cualquier intento de poner al descubierto aspectos históricos o sociales en la música de Mozart o Beethoven, está dirigido de destruir su misterio y matar la belleza. A la Clásica se le reserva el papel de la expresión más perfecta. Es la Música casi por definición.

No he estado en ningún conservatorio y desconozco si esto es lo que allí se enseña o hasta qué punto esta concepción es una ridiculización exagerada del análisis tradicional. Yo estudié economía, una ciencia social, y es cierto que el paradigma neoclásico de la economía tiene cierta tendencia a las modelizaciones simplificadas de la realidad: sistemas endógenos, teorías mil veces contradichas en la realidad, etc. Modelos a menudo virtuales perfectamente coherentes y válidos por si mismos, pero sin demasiado valor explicativo por alejados de la realidad que supuestamente trataban de explicar: “si la realidad no se ajusta a lo previsto en el modelo, la realidad está errada” …

Me temo que esta concepción de la música no es sino otra visión deformada, simplificada y patética en la que los prejuicios de partida del musicólogo bienpensante distorsionan el análisis.