A veces es muy complicado hacer comprender (o dar a entender) que las marcas usan a su interés algo que dominan muy bien como el marketing y que nunca, nunca, debemos creer a pie juntillas. Luego nos ocurrirá como cuando se le compra un juguete al niño, que en el anuncio hace virgerías y resulta que luego "que si quieres arroz Catalina".

Entendamos primero qué hace ese juguete y si le resultará interesante al niño, no vaya a ser que nos lo tire a la cara y nos quedemos con idem de cartón pensando "pues en la tienda me dijeron que sí lo hacia", luego siempre tendremosla opción de devolverlo y derecho al pataleo, pero eso solo, al pataleo y el niño de morros