Me parece que está bastante claro que hay ejemplos tanto de república como de monarquía (parlamentaria) que han funcionado y funcionan decentemente.
El problema, como en todo, es que las debilidades del ser humano tienen ocasión de cuajar y corromper cualquier sistema de gobierno, y cuando tienes el trono asegurado sólo por nacer, el daño está prácticamente asegurado a menos que se ponga el mayor esfuerzo, disciplina, ejemplo, supervisión y voluntad.

Me hace muchísima risa cuando por parte de los "nostágicos" se defiende a capa y espada que Felipe sexto no tiene NADA que ver con su padre, y a la vez, aseguran que una tercera república española sería calcadita a la de 1931, así, sin despeinarse.

Todos los republicanos le deben respeto y gratitud a Juan Carlos, pues será quién más haya hecho nunca por una España estrictamente parlamentaria.